domingo, 20 de marzo de 2016

No es una historia... pero vale la pena (?)

He de decir que no tengo excusa para esto. Vi las imágenes y supe que tenía que hacerlo.
Básicamente, son unas fotos con gente haciendo el tonto, y os he puesto quién sería quién si fueran los personajes de Seasons. Para reíros un rato. Y para reírme yo. Imaginad que hacen lo de las fotos. xDDD
Aquí van:
Primera: 

Dan y Astrael limpiando la cocina cuando sus padres no están.
Esta es básicamente canon, el verano que conocieron a los Lonnegan una vez hicieron eso mientras limpiaban la cocina.

Segunda:
En la boda de Rox ocurren cosas como estas...
No puedo decir aún si es la boda de Rox con Ben o con otra persona, pues aún no he decidido si todas las parejas acaban juntas para el resto de su vida.
Tercera:
(Semi-spoiler) Cuando dejas a Jack y Skai solos en la cocina, es muy temprano y Jack quiere llamar la atención de su senpai Skai.
Jack siente cierta admiración por Skai. El porqué ni me lo he pensado, pero es así.
Cuarta:
La primera vez que Iris se subió a un coche con Lanna... no fue muy divertida.
Lanna ha desarrollado cierta mala suerte desde que conociera a Noel y Skai.
Quinta:
¿Sabéis quién llevaría estos pantalones y para quién? Sí, lo sabéis. Ash, solo para molestar a Tysh.
A Tysh primero, luego se lo hizo a su hermano delante de su novia, y luego salió a la calle con esos pantalones para hacerle lo mismo a todos sus amigos.

No me preguntéis por qué he hecho esto. No lo sé. Me pareció divertido. Lo es. Espero que os hayáis echado unas risas.

sábado, 23 de enero de 2016

Side-story: más AshTysh

Este es probablemente el último AshTysh que escriba. Me gustaría encontrar la inspiración de una buena vez para Autumn después de esto, así que no sé si escribiré más side-stories. En fin, disfrutad de la resolución de esta pareja, que ya necesitaba aclarar las cosas.

Side-story 7: Maybe someday...
Después de que Iris intentara matar a Astrael, y a pesar de la intervención de Daniel, Ash había acabado durmiendo en el sofá. Y allí estaba, intentando encontrar una postura en la que dormir. Oyó movimiento en el pasillo y se incorporó.
-¿Tysh? -susurró al verla en la puerta, mirándolo a él. Estaba adorable con el pelo medio revuelto, abrazada a una almohada, y con su pijama, y Ash se sonrojó. -¿Qué haces aquí? ¿Quieres que tu hermana me mate de verdad?
-¿Puedo pasar? -preguntó Tysh a su vez, algo molesta.
-Eres tú la que vive aquí -Astrael se encogió de hombros.
Tysha puso los ojos en blanco y se sentó en el borde del sofá.
-Me sentía mal por haber provocado que acabes durmiendo en el sofá. -hizo una pausa- Aunque, por otra parte, es culpa tuya.
-¿Vienes a compadecerte de mí o a echarme la bronca?
-Sí, esto... ¿Quieres una almohada? -le ofreció la que llevaba en la mano.
-Teniéndote a ti... -Ash esbozó una sonrisa pícara.
Tysh se enfadó, aunque no pudo menos que sonrojarse también. Negó con la cabeza mientras Ash se reía.
-En serio, quédate conmigo un rato, es imposible dormir en este... mueble-pastelito pijo y moderno -efectivamente el sofá era de colores pastel. Le tocó a Tysh reírse.
-Vale, pero solo un rato -aceptó.
Empezaron hablando de la película de la tarde, pero de alguna acabaron contándose sus vidas. Tysh aprendió que cuando a Ash le gustaba una chica, le gustaba de verdad, y Ash que Tysh no tenía ni idea del amor.
Se hizo el silencio.
-Esto... no va a ninguna parte, ¿verdad? -habló Tysh.
-Me temo que no -Ash negó con la cabeza.
Ambos evitaban mirarse el uno al otro mientras reflexionaban sobre lo que eso significaba.
-De todas formas, quiero que sepas que me gustas -dijo Ash sonrojándose, pero sin atreverse a mirarla.
-Y tú a mí, idiota -respondió Tysh, que encontró el valor para darle un golpe en el hombro.
Ambos se miraron con una sonrisa triste.
-¿Quieres quedarte conmigo un rato más? -ofreció Ash. Tysh aceptó.
Al cabo de un rato, y sin darse cuenta, Tysh se había quedado dormida. Ambos habían acabado de espaldas al otro, dolidos e incapaces de reprimir sus sentimientos: ninguno quería acabar besando al otro una última vez. Ya que a Ash también se le estaban cerrando los ojos, se giró para despertar a Tysh, pero al hacerlo sin querer la empujó fuera del sofá, y ella cayó de cara al suelo.
-¡Ostras! Tysh, ¿estás bien?
Tysha, que se acababa de despertar del golpe pero aún estaba medio dormida y con la cara pegada al suelo, solo respondió:
-Ay.
-Lo siento... -se disculpó Ash, reprimiendo una risa.
Bajó del sofá y se arrodilló junto a Tysha, que se estaba frotando la nariz.
-Idiota -lo insultó Tysh.
-Lo sé -respondió él, sonriendo.
La cogió suavemente de un lado de la cara para mirarle la nariz, lo que hizo que Tysh se sonrojara. Ella apartó la mirada rápidamente, temiendo lo que viniera a continuación.
-Eh, vamos -empezó Ash-, un último beso.
Tysh lo miró, indecisa, pero se decidió al ver la sonrisa triste de Ash. A ambos les dolía, pero sabían que no era el momento. Tal vez, en unos años, cuando Tysh fuera mayor de edad, si ambos seguían sintiendo lo mismo, tendrían la oportunidad de quererse como no podían en aquel momento.
Y se unieron en un beso apasionado. Un beso sincero que dejó a Tysh sin aliento y al que Ash se entregó como si no hubiera un mañana.
Fue un beso que pareció durar una eternidad, pues ninguno quería terminarlo. Sabían que todo habría acabado (los besos, el flirteo, las risas, la emoción) en cuanto se separaran. Pero tuvieron que hacerlo.
Estaban sin aliento, y se miraban con una sonrisa de felicidad. Ambos satisfechos, una última muestra de afecto era lo que necesitaban para pasar página... temporalmente, tal vez. Sonriendo como idiotas, ambos se levantaron y se dieron las buenas noches. Sin otra palabra, Tysh salió del salón, alegre y triste a la vez. Tanto como Ash.
Así debía de ser, y ambos lo sabían.


Tendréis que perdonarme, ya sabéis que me gusta hacer sufrir a mis personajes.
Vale, estoy harta, este blog hace lo que quiere con las opciones de publicación. Creo que me voy a pasar a Wattpad.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Side-story no canónico.

Para empezar, quiero decir que este side-story no es canónico, a diferencia de los otros. Lo he hecho solo por daros un poco más de AshTysh (aunque en realidad hay muy poco de ello, pero tendréis para fangirlear). Es muy corto y estúpido, así que no creo que merezca ni un comentario. (?)


Side-story 6: Run for your life.
-¡No hay reglaaaas! -gritó Ash quitándose la camiseta y enarbolándola.
-¡Ponte la camiseta, imbécil! -le gritó Tysh. De alguna manera tenía que ocultar que le estaba encantando ver al chico sin camiseta.
-¡Hay una regla! -gritó poniéndose la camiseta de nuevo.
Ash estaba demasiado emocionado por haber marcado un triple en el 1 contra 1 que estaba disputando contra su hermano, al que nunca había podido ganar al baloncesto a pesar de ser más alto (aunque solo por unos centímetros). Dan aprovechó para hacer cinco puntos mientras Ash se calmaba.
Astrael perdió de nuevo y probablemente Dan tuvo marcha con Iris aquella noche.


martes, 6 de enero de 2015

Side-stories: especial Ash/Tysh a petición de Ali.

Side-story 5: Through the kidding-glass, and what Astrael hit there. (A través del cristal de broma, y lo que Astrael golpeó allí).

Los hermanos Gallagher visitaban por primera vez la casa de los tíos de las hermanas Lonnegan. No era tan grande como la de los dos chicos, obviamente, pero estaba modernamente decorada. Puffs de blanco y negro, sofás con colores de lo más chic, lámparas de última moda, y, lo que más molestaba a los chicos: puertas correderas. Las del salón tenían un panel de cristal, cosa que no hacía gracia a los hermanos. No estaban demasiado acostumbrados a que una puerta no se abriera con un picaporte.
Los cuatro habían quedado para ver la película de turno del canal 4, que les habían asegurado estaba muy bien. Los señores Lonnegan no estaban y eso significaba una cosa: desmadre.
Mientras Dan y Iris preparaban toda la comida basura y el picoteo para la peli, Ash y Tysh se quedaron solos en el salón. Algo dentro de Tysh le gritaba: "¡Peligro, peligro!". Ni ella ni Ash habían superado el beso de hace solo tres días, ni hablado de ello.
-Pues... -empezó Astrael-, me han dicho que la peli está guay.
-He leído que recaudó bien -siguió Tysha.
Astrael asintió y la conversación murió ahí, seguido de un silencio incómodo. Ninguno sabía qué decir. Las cosas estaban raras entre ellos desde "el incidente del libro".
-Ash, creo que deberíamos hablar de...
-No hay nada de qué hablar -interrumpió Astrael a Tysh-. De hecho, no sé ni de qué me hablas.
Ash se levantó para marcharse del salón. Realmente no habría sabido qué decirle a Tysha. La diferencia de edad era el principal impedimento entre ellos dos, y el chico no tenía claros sus sentimientos debido a ello. La razón le decía que no, y su corazón simplemente gritaba confuso. Miró hacia delante, dispuesto a irse, y, al no ver madera entre el pasillo y él, fue directo hacia la puerta.
¡PLAF!
Tysh abrió mucho los ojos, sorprendida, mientras Astrael trataba de no marearse y se apoyaba en la puerta. Entonces, Tysha empezó a reírse más que nunca en su vida. No dejaba de hacerlo mientras Ash trataba de volver a centrar su eje.
-¿Te parece muy gracioso? -preguntó Ash entre enfadado y mareado.
Tysha no podía responder, se estaba revolviendo en el sofá de la risa, y se cayó de él, ya sin aliento, pero incapaz de parar.
Ash notó unos golpecitos a través del cristal, y se asustó. Al ver la cara que había puesto, Dan empezó a reírse.
-Otro más... -resaltó Ash, fastidiado. Las carcajadas de Tysha seguían de fondo.
-¿Estás bien, hermano? -preguntó Dan entre risas.
-Más o menos.
-¿Qué ha pasado?
-Tu hermano se ha comido la puerta -dijo Tysh, pudiendo ponerse de rodillas sobre el suelo, pero acto seguido empezó a reír de nuevo y acabó en el suelo haciendo la croqueta.
Dan intentó guardarse una sonrisa, pero no lo consiguió.
-¿Te traigo hielo? -preguntó. Estaba a punto de estallar como Tysha.
-No. Estoy bien.
Dan volvió a la cocina, y 30 segundos después, a las carcajadas continuadas de Tysha se unieron las de Dan y Iris.
Ash se recompuso un poco y se sentó en el sofá para que el mareo se le pasara del todo. Tysh logró por fin dejar de reír y tomar aire, lo que la sorprendió, pensaba que moriría allí mismo literalmente de la risa por falta de aire. Se sentó junto a él en el sofá y le sonrió.
-Perdona por haberme reído. ¿Te encuentras bien?
-Estoy mejor ahora. Y te has reído como si no hubiera mañana.
-Tienes razóooon. Lo siento. ¿Dónde te duele?
Ash se señaló la nariz, y Tysh le plantó allí un suave beso. Astrael logró reprimir una sonrisa al ver una oportunidad. Apuntó a su frente, y Tysh volvió a besarlo, con dulzura y sin mucha presión, para no hacerle daño. Él se señaló cerca de la nariz, casi en la mejilla, y Tysh lo besó de nuevo. Por último, Ash se señaló los labios. Tysh dudó un momento. En ese medio segundo de vacilación, Ash acercó a Tysh hacia sí cogiéndola por la cintura y la besó. La besó con tranquilidad y calma, esta vez sin sorpresa, y sin importarle cuántos años le llevara a la chica. Tysh correspondió el beso, acercándose a él sin miedo. Cuando se separaron, ambos se miraron mientras tomaban aire.
-La madre que os... -susurró Iris con tono peligroso, que los miraba con la boca abierta y un plato de comida basura en cada mano. A su lado, Dan lucía una sonrisa de alegría. Ambos desde la entrada del salón, con la puerta corrida. Tysh se preguntó cómo es que no los había oído. N/T: 1313.
-Puedo explicarlo... -comenzó Ash.
Iris entró en el salón y dejó los platos de comida en la mesa, serena como las aguas en calma. A continuación, saltó dispuesta a matar a Astrael.

Basado en este prompt, y otro que no puedo encontrar, ambos del blog de Tumblr OTP Prompts.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Drabble Zanatsuri

Y su moto se fue a la puta.

Disclaimer: Matsuri es la OC de Ali, no mía. Yo solo he escrito este drabble con fines cómicos.
Basado en hechos reales. Más concretamente, en este vídeo.

Zanark y Matsuri volvían de fiesta. De una muuuuy buena fiesta. Y ambos iban muuuy borrachos. Se dirigían a la casa de Matsuri montados en la moto a control remoto ecológica de Zanark, atravesando una arbolada.
-Sssanarr -empezó Matsuri-, déjame en la ven... -hipido- ...tana de mi habi... -hipido- ...tación. Que como entre en casa con este pedo -Matsuri empezó a reírse-, voy a despertar a toda mi familia antes de llegar... -hipido- ...a las escaleras -Matsuri consiguió terminar la frase entre risas.
Zanark, que veía borroso debido al alcohol, se giró a mirarla, riéndose, ya que Matsuri le había pegado la risa, y trató de enfocarla. Imposible. Iba ciego. Cieeeego. La moto comenzó a desviarse de su camino. Zanark a acelerar sin darse cuenta.
Matsuri miró hacia delante un momento, y se le pasó la risa de golpe.
-¡Zanark, cuidado!
CRASH. Zanark y Matsuri salieron despedidos de la moto al chocar y ambos perdieron el conocimiento.

Cuando Matsuri se despertó, aproximadamente una hora después, lo primero que distinguió fueron ruidos, muchos ruidos que le taladraban los oídos. Los paramédicos empezaron a hablarle, pero ella solo distinguió un "gracias al sakka que estás ilesa". Se levantó y se alejó unos pasos del ruido cuando un reportero y un cámara se echaron encima de ella a preguntarle por lo ocurrido. Matsuri seguía confusa por la borrachera y el golpe y empezó a balbucear. *Escucha este otro vídeo a partir de aquí*
-Y... juhtamente el personahe me diho: "vamoh a in'noh, pero vamoh a in'noh como yo quiero", me diho. Y comensó a aselerar y vino a toa' vo... velosidá y ehta, ehta, ehta pendiente eeeeeh un pocooo... trambóliko. Hay que... sabé....' subí' y bahá' y... quiso pasar un 60 entre 80 km/h. Y voló. Y me hiso volar. Y yo volé de él. Pero volé de él pero acá pol'la arbolada. Y él voló y se ehtrelló acá con la paré' y seee reventó tó'íto. Y su moto se fue a la puta. Y... yo grasiah a dioh ehtoy bien y.. Jé. El ehtá ahí, no sé cómo, pero... quiero que se mehore.
-¿Qué? -susurró el cámara.
-Autógrafos no, por favor -fue lo último que dijo Matsuri antes de meterse entre unos arbustos a vomitar.

Unas semanas después, Zanark salió del coma y lo primero que dijo fue: "¡VAMONOS DE FIESTAAAAA!".

FIN.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Side-stories: parte 2.

Un Astrael/Tysha muy inesperado, ¿no? Pero me gusta la pareja semi ilegal que hacen.
Ahora vamos con los side-stories de Winter. Están igualmente inspirados en el blog de la entrada anterior.

Side-story 3: Don't mess up with my little willow (No te metas con mi pequeño sauce)

Llevaban ya veinte minutos esperando a la profesora de Matemáticas, los alumnos se tiraban tizas o charlaban en voz bastante alta, sentados en asientos que no les correspondían o en las mesas, aburridos de esperar. Willow se levantó para charlar con Cole.
-¿Qué, Hunter, aprovechando el tiempo? -Will le guiñó un ojo. Cole se afanaba en terminar sus deberes de alguna otra asignatura.
-Ayer no tuve tiempo -Cole dejó caer la cabeza entre los brazos-, mis padres casi no se pasan por casa últimamente y yo no doy a basto con mis cinco hermanos. ¿Sabes que hay otro en camino?
-Ey, ey, dile a tus padres que se relajen -se sorprendió Willow. Ambos rieron.
-¡Bonitas braguitas, Reegan! -gritó uno de los idiotas que estaba en medio de la guerra de tizas, a la derecha de los dos amigos, y después silbó.
Will giró la cabeza y vio que tenía la parte de atrás de la falda levantada. Era casi verano y ya no llevaba las medias, además tenía demasiado calor para ponerse pantalones.
Toda la clase estalló en carcajadas. Will se bajó la falda, completamente avergonzada.
-Que me trague la tierra -Will se había puesto completamente roja-. Escóndeme, Cole, por favor-. Se tapó la cara con las manos, pegó la espalda a la pared y se dejó caer hasta sentarse.
Cole, normalmente tranquilo y hasta ahora sorprendido, cambió su cara completamente. Cabreado, se levantó, cogió su mochila y golpeó a aquel idiota en la cabeza con ella, derribándolo sobre una mesa. Toda la clase se revolucionó aún más.
-¡Eh! -gritó uno de los amigos de aquel idiota- ¡¿Qué te crees que estás haciendo, imbécil?!
-Darle lo que se merece -respondió Cole en un tono tranquilo.
Will, que había levantado la cabeza al oír a Cole moverse, estaba ahora con los ojos completamente abiertos.
Los amigos del chico que había avergonzado a Will empezaron a ir hacia Cole, y el resto de la clase a hacer corrillo para mirarlos. Will también se levantó, dispuesta a detener a su amigo si pensaba pegarse con aquellos tipos. Por suerte, en ese momento, la profesora entró en clase, haciendo que todos se estuvieran quietos. Will alcanzó de todas formas a Cole y le puso una mano en el hombro, preocupada. Se miraron.
-¿Qué está pasando aquí? -preguntó la profesora frunciendo el entrecejo mientras dejaba a toda prisa sus cosas en la mesa del profesor.
El delegado de la clase procedió a explicarle lo ocurrido lo más educadamente que pudo (sobre todo en la parte de Will). Cole y Willow acabaron en el despacho del director junto con el idiota y sus amigos.
Al salir, ambos alborotadores tenían un parte por conducta y los amigos del idiota una amonestación. Will había salvado a Cole de la expulsión interviniendo para explicar porqué había golpeado al otro.
Al salir del despacho, el idiota y su grupito rápidamente se alejaron de los dos amigos, pero no volvieron a clase, se quedaron dando vueltas por los pasillos, aunque lo más lejos posible de Will y Cole.
-Gracias por lo que has hecho por mí, Cole -le dijo Will cuando los macarras se hubieron marchado.
-No tienes que dármelas: para eso estamos los amigos.
-Pero me ha sorprendido, tú eres tan tranquilo y tímido...
-Lo que sea por mi pequeño sauce -Cole le guiñó un ojo a Will.
Will agrandó la sonrisa que tenía y le dio un beso a Cole en la mejilla, agradecida y feliz de saber que tenía alguien que haría algo así por ella.


Basado en este prompt del blog de Tumblr OTP Prompts.

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Side-story 4: The first date (La primera cita).

Ben y Rox estaban en un café, sentados junto a una de las grandes ventanas que ocupaban toda una pared, observando a la gente de la calle y haciendo comentarios estúpidos sobre ellos y doblajes inventados. Entre risas y burlas, el clima estaba empeorando: había empezado a nevar. Estaban a principios de enero, al fin y al cabo. Cada vez hacía más frío, pero solo Rox parecía notarlo, ya que no llevaba más que un jersey para abrigarse, mientras que Ben llevaba dos camisetas, dos jerseys y su chaqueta de invierno. El chico estaba bastante calentito ya que además disfrutaba de un chocolate caliente. Por su parte, Rox había preferido un batido de fresa.
-Vamos, Benny, dame al menos tu chaqueta, tú estas envuelto en capas como una cebolla... -pidió Rox.
Ben sonrió socarronamente.
-¿Por qué debería? Eres tú la que no lo ha pensado bien antes de salir de casa.
-No seas memo. Porfa, déjame tu chaqueta. O un jersey. De verdad que está empezando a hacer frío.
-Deberías haber sido más previsora -canturreó Ben, divertido.
Rox solo resopló, y se frotó los brazos para calentarse.
-Benny... -insistió. A él se le escapó una risilla.
-Tienes que pensar más en las posibilidades -siguió burlándose él.
Rox soltó un suspiro exasperado y apartó la vista a la calle.
-Mira, si me compras otro chocolate caliente y me das un beso, quizás, y digo quizás, te preste mi chaqueta -decidió Ben, y se le escapó una sonrisita burlona.
Rox sopesó un momento la propuesta, sin girar la cabeza, decidiendo si Ben cumpliría su parte del trato o no.
-Está bien.
Se levantó a regañadientes y pidió otro chocolate caliente.
-Aquí tienes -se lo sirvió con la sonrisa más falsa que pudo esbozar.
-¿Y mi beso? -preguntó Ben.
Rox puso los ojos en blanco, pero su chico seguía mirándole y finalmente no pudo resistirse. Se sentó junto a él y le regaló su beso más cálido. Él llevaba toda la cita esperando a que Rox se decidiera a besarlo, y la acercó más a él cogiéndola por la cintura. Cuando se separaron, ambos sentían más calor en el cuerpo, por razones evidentes.
-¿Y bien? ¿Me dejas ahora tu chaqueta? -preguntó Rox.
-Mmm... No, pero puedes compartirla conmigo -ofreció él.
-Eso es muy cursi, Benny. Si quieres mimos, solo pídemelos -Rox se estaba tomando la revancha por lo de hace unos momentos, y comenzó a pincharle la mejilla con el índice a Ben.
-Tienes razón, es una cursilada -admitió, separándose de ella para que dejara su mejilla tranquila-. Toma y calla- le dio su chaqueta y Rox se la puso, pero en lugar de volver a su asiento, se quedó sentada junto a él en aquel sofá.
-Y sí que quiero mimos -reconoció Ben, sonrojándose y apartando la mirada.
Rox se ablandó al oír aquello y le besó la mejilla.
-Si me compras otro batido tal vez, y solo tal vez, cuando lleguemos a tu casa tendrás esos mimitos.
Ben se lo pensó un momento.
-Está bien -y se levantó a pedir el batido.

Basado en este prompt del blog de Tumblr OTP Prompts.

He disfrutado bastante escribiendo el último, no lo voy a negar. Puede que sea mi favorito de momento. Aunque el inesperado Cole/Will es cutie. ;-; 

Side-stories

Ayer me dio por escribir unos cuantos side-stories de Seasons (así es como llamo al conjunto de las cuatro historias un nombre muy original, ¿verdad?). De momento he escrito cinco de ellos, aunque solo voy a publicar cuatro, porque uno no estoy muy segura de querer hacerlo canónico. De momento solo son historias de Winter y Summer, pero me gustaría escribir también unas pocas de Spring.
Antes de empezar, quiero decir que me inspirado en algunos bastantes prompts de este blog de Tumblr.
¡Espero que las disfrutéis!

Side-story 1: Pay attention to me! (¡Préstame atención!)

Tysha se encontraba leyendo tranquilamente un libro en el (amplio) sofá en uno de los salones de la casa de los Gallagher. Estaba con Astrael, Shelley y sus cachorros, pero estos dos últimos se pasaban todo el día en el jardín y saltando a la piscina, persiguiendo a los patos y esas cosas. Dan e Iris habían sacado a pasear al resto de los "escritores"; se divertían bastante peleándose con ellos para que no se les enredaran las correas o no salieran corriendo y los arrastraran.
Astrael acababa de terminar de rescatar a los patos de los hiperactivos perritos y barrer sus plumas. Entró en el salón para sentarse al lado de Tysha, pero ella estaba tan inmersa en la lectura que apenas lo notó. Astrael empezó a lanzarle miradas de reojo, porque quería que la chica le prestara atención, pero Tysha no era consciente, demasiado metida en la novela.
El chico estaba acostumbrado a que las chicas lo miraran constantemente, así que le atraía que Tysha no lo hiciera: era diferente a las demás. Le caía muy bien la pequeña de los Lonnegan, le tenía el mismo tipo de cariño que a su hermano, y así la veía, aunque a veces se preguntaba si no había algo más entre ellos. Ambos estaban bastante unidos, a pesar de la diferencia de edad, y le encantaba flirtear con ella. La chica no era tonta, y lo disfrutaba a la vez que lo ignoraba deliberadamente. A esto estaba acostumbrado, pero Tysha estaba enganchada con el libro y no había hablado casi con nadie en los últimos cuatro días, exceptuando a Noelle, la amiga que hizo durante la fiesta en la playa. Astrael estaba empezando a ponerse celoso, aunque le costaba reconocerlo.
-Tysh -llamó Astrael.
Tysha apenas le oyó.
-Tysha -continuó-. Tysha, Tysha. Tysh. TyshTyshTyshTysh.
Astrael siguió llamándola hasta que esta se dio cuenta de la presencia de su amigo, pero no apartó la vista del libro.
-¿Qué?- dijo secamente, molesta. Tysha odiaba profundamente que interrumpieran su lectura, pero, por alguna razón, no le importaba tanto que Ash lo hiciera. Eso la confundía.
-Me aburro. Vamos a jugar a algo.
-No. Ahora estoy leyendo.
-Me he leído el libro, ¿quieres que te cuente el final?
-¡No! -Tysha por fin levantó la vista y casi pega un bote en el sofá. Como buena lectora, aquello era lo último que quería. Sería capaz de pegarle a Astrael si se atreviera.
-Venga, Tysh, vamos a ver una peli o algo... -pidió Ash.
-No. Déjame, se está poniendo interesante.
-Llevas más de una hora leyendo. Hazme caso de una vez.
-Luego.
A Astrael le saltó una chispa de maldad.
-Al final, Amanda se decide a...
-¡No! ¡Cállate! -exclamó Tysha, poniéndose nerviosa. Apenas le quedaban 100 páginas para acabar y no quería oír ningún spoiler.
-Está bien, está bien... -la calmó él. Se quedó en silencio un momento-. Y Jhon viaja a París de nuevo.
Tysha resopló, cansada de las tonterías de su amigo. Lo agarró del cuello de la camisa y lo besó. Pretendía que fuera un beso corto, pero se descubrió a sí misma disfrutándolo, así que cerró los ojos y lo alargó unos momentos. En cuanto se separó volvió a su libro y se cubrió la cara con él, ya que se había puesto roja y no quería que Astrael lo supiera. El chico se quedó parpadeando, sorprendido, y finalmente sonrió, complacido y saboreando los labios de Tysha en los suyos.

Tysh dejó de repente de leer de nuevo, habiéndose dado cuenta de que aquel había sido su primer beso.

Basado en este prompt del blog de Tumblr OTP Prompts.

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Side-story 2: "Ya havin' fun?" ("¿Te diviertes?")

Iris estaba escuchando música encerrada en su habitación. Normalmente no lo hacía en público, porque a menudo se emocionaba y se ponía a mover la cabeza o hacer air-guitar, y le daba una vergüenza terrible que alguien la viera haciendo el tonto. Hasta el momento solo sonaban canciones tranquilas, y ella estaba sentada en la cama, hasta que empezó su canción favorita. Dejándose llevar, se levantó de la cama y comenzó a bailarla sin importarle nada más, disfrutando de las subidas y las bajadas del ritmo. En un momento determinado, girándose hacia la ventana, abrió los ojos y gritó del puro susto. Se quitó los cascos resoplando.
-¿Te diviertes? -preguntó Dan, con su sonrisa arrebatadora y una ceja alzada. Las cortinas estaban descorridas.
-¡Dan! ¡¿Cuánto tiempo llevas ahí?! -Iris estaba cabreada, avergonzada y asustada a la vez.
-Desde que te has puesto a bailar.
-¡¿Has estado mirándome como un maldito acosador?! -Iris estaba ahora solo cabreada.
Dan solo se encogió de hombros y guiñó un ojo.
-¿Quieres que me una a ti? -ofreció.
Iris seguía cabreada y avergonzada. Se acercó a la ventana y corrió las cortinas.
-Vamos, pequeña, no te pongas así -pidió Dan suavizando el tono.
-Me debes un helado -le exigió Iris desde el otro lado de las cortinas.
-¿Una cita, entonces? -preguntó Dan.
-Lo que sea, ahora pírate.
Dan soltó una risita y se despidió.
Iris volvió a ponerse los cascos, reinició la canción, se tumbó en la cama y empezó a reírse.

Basado en este prompt del blog de Tumblr OTP Prompts.

De momento solo publico estos dos, que son los de Summer, y en seguida los que quedan, que pertenecen a Winter.

domingo, 24 de agosto de 2014

Summer: capítulo 6.

Ya es el final. Voy a llorar. Summer es la que más me ha gustado y ya termina... ;-;
También lloro porque Julie ha desaparecido y sin sus comentarios no soy del todo feliz. Pero los de Ali también me alegran mucho. En general, todos los comentarios hacen que merezca la pena escribir. Gracias. :3 Qué drama, parece que me estoy despidiendo para siempre de este mundo.
Os dejo el último de Summer.
6.-Platinum butterfly (Mariposa de platino).
Me puse un vestido de playa bonito para la ocasión, y mis sandalias romanas favoritas. Mi madre se había empeñado en ponerme guapa, así que me había hecho una trenza a modo de diadema y me había ondulado un poco el pelo. Me miré al espejo y me sentí preciosa, pero cuando salí y vi a mi hermana cambié de opinión. A su lado, yo era fea: no se había arreglado mucho, porque íbamos a una fiesta en la playa, pero estaba deslumbrante: le brillaba el pelo, que tenía cortado a capas, y le caía en cascada por la espalda; se había echado brillo de labios; olía maravillosamente a cereza y llevaba un vestido que le quedaba genial, se le ajustaba perfectamente al cuerpo. No es que tuviera mucho (de nada), pero el vestido la hacía parecer una supermodelo. Aun siendo un mísero vestido de playa. Eso me puso furiosa y verde envidia.
Sí. Mi hermana venía conmigo.
-¿Estoy guapa? -me preguntó. Enarqué las cejas.
-Yo estoy guapa. Tú pareces una diosa -respondí.
Tyssa se sonrojó. Ella tampoco acostumbraba a arreglarse, se pasaba el día entre libros, los dibujos que hacía y las historias que escribía.
-Gracias, hermanita. Tú también estás preciosa.
-Si me lo dice la reina de los libros y la belleza, tendré que creérmelo.
-La modestia está sobrevalorada, Iris.
-Entonces, seamos unas vanidosas.
Nos cogimos de las manos, y, poniendo morritos, recorrimos el pasillo dando pasos de modelo demasiado exagerados. Empezamos a reírnos al llegar al final, donde nos esperaba mi madre, que nos miraba aguantándose una sonrisa.
-Que lo paséis bien -nos dijo. Nos dio un beso a cada una mientras nos enfundábamos nuestras chaquetas cortas favoritas-. Y recordad: nada de volver de madrugada.
-Síiii -recitamos mi hermana y yo a la vez. Salimos a la calle y no tuvimos que esperar mucho hasta que Dan y Astrael aparecieron, en el coche del mayor. El menor se bajó a saludar.
-Ash, deberíamos haber traído la limusina. Este coche no está a la altura de las joyas de corona que tenemos delante.
Todos sonreímos.
-Eso es exagerar, Dan -respondí.
-Estáis preciosas para ser una simple fiesta de playa -dijo, abriéndonos la puerta de la parte trasera del coche.
-Tú también estás guapo -le dije cuando me acerqué a él, dejando pasar primero a mi hermana.
-Solo guapo, si me comparo contigo.
-Te estás pasando -le advertí con una sonrisa.
Se relamió los labios, mirándome, cuando ni Astrael ni Tyssa pudieron vernos.
-¡Eres un descarado! -dije, haciéndome la indignada (aunque se me escapó una sonrisa) y entrando al coche. Dan cerró la puerta tras de mí y se asomó por la ventana.
-¿Están cómodas nuestras joyitas? -preguntó.
-Sí -Tyssa sonrió. Aquel día estaba en plan infantil. Eso la hacía, además de guapa, adorable.
-Ash, esta es mi hermana pequeña, Tyssa Lonnegan -la presenté al conductor.
Astrael se giró con su expresión de conquistador.
-Vaya -se le escapó, mirándola. Su sonrisa parecía decir que se estaba planteando saltarse unas cuantas leyes-. Astrael Gallagher.
-Tendré que controlar a mi hermano -me susurró Dan mientras Tysh y Ash se daban la mano.
-¡Más te vale! -le advertí en el mismo tono.
Nos miramos un momento, cómplices. Dan volvió a su asiento y pusimos rumbo a la playa.

Cuando llegamos, el Sol aún brillaba. Bajamos del coche para que la música y el olor a carne y verduras asadas nos golpearan todos los sentidos. A Dan y Astrael no pareció afectarles mucho, pero a mi hermana y a mí, que no acostumbrábamos a salir a menudo, el ambiente casi nos tiró para atrás.
Ash aspiró el olor.
-Mmmm... ¡Hamburguesa de vacuno! -identificó, con asombrosa exactitud-. ¿Alguien se apunta?
-Paso -respondió Tysh.
-No me gusta mucho la carne -dije.
-Tengo que llevarlas con mis colegas -se excusó Dan.
-Vosotros os lo perdéis -Ash se encogió de hombros y se marchó.
Mientras nosotros nos adentrábamos también en la playa y buscábamos a nuestros amigos, me fui fijando en la decoración: había un par de carpas grandes, de colores suaves, y de una de ellas provenía una de las fuentes de la música. Había velas ya encendidas por toda la playa; algunas incluso en la orilla. Entre las dos carpas había varias barbacoas, donde se estaban cocinando la carne y las verduras.
Por fin encontramos a nuestro amigos chapoteando en la orilla y empapándose. Les presentamos a mi hermana, que se acobardó ante tanta gente. Por suerte, una de las chicas del grupo tenía su edad y congeniaron realmente bien, así que pudo disfrutar de la fiesta al final. Nuestros colegas nos arrastraron hasta el mar, y acabamos medio calados y con golpes en los brazos y las rodillas, pero las risas hasta que nos dolieron las mandíbulas los merecieron.
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-...Incluso el resfriado que cogió Dan y que lo tuvo en cama dos días después de la fiesta. Pero me estoy yendo del tema.
-Sí. -responden mis tres amigas a la vez, con los labios apretados a modo de indirecta para que continúe.
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Después de eso, entramos en la carpa tranquila para sentarnos y secarnos. Tysh y su amiga se ofrecieron a traernos algo de comer y aprovecharon para contarse un par de secretos.
-El mejor -pausa.- pillado -pausa.- de mi vida -concluí, y volví a echarme a reír, recordando los tropezones y golpes que todos nos habíamos llevado. Dan subió la mano y yo se la choqué.
-Ya te digo -coincidió-. No recuerdo la mitad de lo que ha pasado porque me faltan horas de sueño y los cachorros demoníacos no me dejan dormir, pero el mejor.
Todos alrededor nos reímos. Incluso muerto de sueño, Dan sabía hacernos reír.
Tysh y su amiga nos trajeron unas hamburguesas y las atacamos como muertos de hambre. Al terminar, la música de la carpa ruidosa se calló y en la nuestra empezó a sonar una más... de mi gusto. Rock&Roll. La "pista" (era simplemente un espacio despejado, ya que el suelo seguía siendo arena) se llenó en seguida. La música le devolvió a Dan su naturaleza marchosa y no tardó en ofrecerme la mano para salir a bailar. Negué con la cabeza, y, como respuesta, Dan me cogió de la mano y tiró de mí. Sonreí. Estaba deseando que insistiera.
Bailamos un Rock&Roll y después un Twist entre grititos y más tropiezos, arena por todas partes y sonrisas que lo decían todo. En un par de ocasiones nuestras caras quedaron tan cerca que pensé que Dan me besaría (porque sabía que se acercaba a mí a propósito), pero no lo hizo. Y me moría porque lo hiciera.
Tras el par de bailes, nos sentamos en un banco. Yo entre sus piernas, aprovechando que se había sentado como todo un tío. Giré un poco la cabeza para mirarlo y lo vi sonrojado y sorprendido.
-No sabía que fueras tan torpe bailando -empecé, para romper el hielo.
-Tú también eres bastante patosa -replicó, recuperándose.
-Pero seguro que mañana tú tendrás más cardenales.
-Eso ya lo veremos, botarate.
Abrí la boca, fingiendo estar enfada. Empecé a pincharle con el índice en el pecho y él hizo lo mismo en mis hombros. Estuvimos así, como completos memos, casi un minuto. Cuando nos cansamos, me giré y dejé de prestarle atención, aún fingiendo. Él suspiró y me abrazó por la cintura, pegándose a mi espalda.
-Me rindo -dijo.
-¿En qué? -pregunté, sin tener ni idea de qué hablaba.
-No sé dónde vives, ni creo que lo adivine -fui a replicar, pero el siguió hablando, así que callé-. Pero lo que sí sé... es que eres mi mariposa de platino -apoyó la barbilla en mi hombro y cerró los ojos. Tenía una expresión tan serena que me dio envidia. Mucha más de la que me había dado mi hermana hace unas horas. Me quedé mirando al suelo, pensando.
-Me lo pones muy difícil -dije.
-¿El qué?
Me giré de nuevo hacia él.
-Elegir -me acomodé un poco mejor entre sus piernas. Iba a decirle algo importante-. Dan... me gustas, y de verdad que quiero salir contigo -miré hacia abajo-. Pero pronto me marcharé y no quiero que tu corazón vuelva a romperse.
-¿Se te ha ocurrido pensar que tal vez no me importe? -respondió. Subí la cabeza, dispuesta a escucharlo-. Tengo la sensación de que el tiempo que pasemos juntos merecerá la pena, aunque sufra después. Seguiría siendo un corazón roto, pero no un desengaño.
-Duele más cuando sabes que no puedes estar con esa persona -reconocí, mirando al infinito. Dan asintió. Se acercó a mí un poco y me miró intensamente a los ojos.
-Estoy dispuesto a sufrir, Iris. Por decisión propia -me dijo.
No pude evitar sonreír. Mirándole a los ojos me di cuenta de que también yo estaba dispuesta a aguantar el dolor, cuanto fuera que me doliese. Le abracé, y él me devolvió el abrazo.
-Ven -se separó de mí y me cogió de la mano. Se acercó a donde estaban nuestros amigos. Empezaba a imaginarme sus intenciones.
-Chicos, tenemos una cosa que deciros -anunció.
Y a pesar de todo, consiguió sorprenderme.
Me besó delante de todos nuestros amigos. Los gritos y vítores tardaron medio segundo en alzarse. Dan me abrazó con todas sus fuerzas al oírlos.
-¡Ya era hora, hermanita! -gritó mi hermana mientras reía de alegría.
-Me gustas -me dijo, cuando nos separamos-. Me gustas, me gustas, me gustas -repitió, deprisa-. Me encanta poder decirlo por fin.
-Me gustas, Dan -esbocé una enorme sonrisa, y volvimos a besarnos.
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-Oooooooh -corean mis tres amigas.
-Qué bonito -suspira Lanna.
-Una historia muy romántica -aprecia Rox.
-El final que se merecía -asiente Skai.
-Pero aún queda el epílogo, ¿no? -pregunta Rox.
-Eso, eso -salta Skai-. Tienes que contarnos cómo es que seguís juntos.
-Dicho y hecho -acepto.
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El resto del mes fue increíble. Lo pasé aún mejor con Dan. Me sentía muy enamorada y más cerca de él que nunca. Astrael y los perros se amoldaron muy bien a mi constante presencia. Cuanto más pasaba el tiempo, más fuerza cobraba una idea: la de quedarme con Dan en aquella ciudad, aunque solo fuera hasta el final de las vacaciones.
Y llegó el día en que teníamos que despedirnos.
-Espero que volvamos a vernos, Ash -dijo Tysh, abrazándose a Astrael.
-Y yo, enana -sonrió él.
Estábamos en la estación de trenes. Los dos hermanos Gallagher nos habían acompañado para despedirnos. Sonreí al ver la escena de nuestros hermanos y miré a Dan.
-Iris, yo... -no dejaba de mirar a todos lados, nervioso. Cerró los ojos con fuerza y al abrirlos me soltó-: No quiero que te vayas.
-Ni yo, Dan, pero mi casa está en Gran Bretaña -suspiré-. Aunque mi vida esté ahora aquí.
Una voz anunció que el tren estaba llegando al andén.
-Chicas, tenemos que irnos -anunció mi madre. Aquello hizo que se me saltaran las lágrimas. Hice verdaderos esfuerzos por no derramar ninguna.
Besé a Dan, como tantas veces había hecho ya, y nos miramos por última vez. La sonrisa que me dedicó en aquel momento me destrozó por dentro. Me separé de él a regañadientes, y empecé a andar mirando hacia atrás, sin poder quitarle la vista de encima. Dan tampoco dejaba de mirarme con su sonrisa triste.
-Hermanita, no entiendo por qué no podemos luchar por lo que queremos -Tysh miraba hacia abajo, entristecida.
Aquella frase suya me hizo para en seco. Para ser más pequeña que yo, siempre era la voz de la sabiduría.
-Tysha... sí que podemos. ¿Tú quieres quedarte aquí? -le pregunté.
-Claro que quiero, aquí he encontrado a una amiga de verdad -me miró con sus preciosos ojos, y entonces supe lo que tenía que hacer: ser egoísta.
-Tysh, vamos a salir corriendo de vuelta a la de ya.
-¿Qué?
-¡Ya!
Ninguna dudamos. Echamos a correr de vuelta a la estación. Nuestros padres se giraron al oírme gritar, pero nosotras seguimos nuestro camino. Aún sabiendo que parecíamos idiotas corriendo con las maletas. Al vernos aparecer de nuevo, los dos hermanos estallaron en gritos de júbilo. Soltamos las maletas a la carrera, que acabaron en el suelo, y nos abrazamos a ellos: yo a Ash y Tysh a Dan.
-¡Nos quedamos! -anunció Tysha.
-Cueste lo que cueste -terminé. Me acerqué a Dan y le cogí de la mano con fuerza, emocionada.
-¿Podrás vivir sin el sonido de los trenes un poco más? -me preguntó. Asentí.
Nuestros padres volvieron junto a nosotros bastante cabreados, pero al ver que no íbamos a volver con ellos, acabaron rindiéndose. Nos prometieron que hablarían con nuestros tíos para que nos dejaran quedarnos con ellos hasta finales de verano y nos despedimos en el andén. Yo aún seguía de la mano de Dan.
Aquella noche la pasamos en casa de los Gallagher. Fue la más divertida de mi vida. El resto del verano estuvimos en casa de mis tíos. Y, al llegar septiembre, decidí quedarme a estudiar allí, para poder seguir viendo a Dan. Todos me decían que era una estupidez, pero, ¿quién no ha hecho las mayores tonterías por amor? Era lo que le decía a todos, y así era como dejaban de intentar convencerme de que hiciera la contrario. Ahora estudio allí. Echo mucho de menos el sonido de los trenes con que me he criado casi toda mi vida, pero soy feliz. Esa es la historia.
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-Hacer estupideces por amor, de eso sabemos las cuatro -Lanna asiente, convencida. El resto nos mostramos de acuerdo.
-Chicas, ya queda menos para el amanecer, y solo una historia por contar... -digo-. ¿Skai? Tu momento de brillar.
-Adelante, deslúmbranos -la anima Rox.
-Como queráis -Skai pone la espalda recta-. La última historia: terminemos con esto.

*se va llorando*

jueves, 14 de agosto de 2014

Summer: capítulo 5.

Ahora sí que paso de introducción, porque si no no me da tiempo. >.<
5.- Leak at dawn (Fuga al alba).
Dan no me llamó en los dos días siguientes, ni yo me atreví a hacerlo. O más bien, se me olvidó, porque me había pasado ese tiempo pensando: no estaba dispuesta a hacer sufrir más al chico, pero me gustaba. El corazón me decía que lo intentara, pero el sentido común me gritaba que ambos acabaríamos sufriendo. Llegué a la conclusión de que debía ser firme en mi convicción de no ir a más con él cuando, la noche del segundo día, mientras yo miraba las estrellas en la terraza, Tyssa me golpeó en la cabeza con uno de sus libros.
-Ve siempre a por todas, hermanita -me dijo, y volvió a su libro.
Me fui a acostar pensando en sus palabras y con la música de fondo.

El timbre del móvil me despertó de madrugada.
Me había quedado dormida escuchando las canciones que tenía en el teléfono, pero como el tono de llamada sonaba bastante más alto, me despertó de un sobresalto. Miré la pantalla.
-¿Dan? -respondí, con tono soñoliento.
-Vaya, pensé que no te encontraría despierta -me dijo alegremente.
-No estoy despierta -repliqué, fastidiada y con la voz pastosa-. ¿Qué quieres?
-Tenemos una sorpresa en casa. Una numerosa y ruidosa. ¿Quieres venir a verla? ¡Te encantará! -me ofreció con su voz más simpática.
La sospecha de qué podía ser esa "sorpresa" me acudió como un rayo. Sí que quería.
-Claro -dije, bostezando mientras me levantaba de la cama.
-¡Genial! Date prisa en prepararte. Estaré allí enseguida.
-Vale -respondí. No me di mucho brío, y Dan estaba bajo mi ventana antes de lo previsto. Al menos me había dado tiempo a no parecer una loca.
-¡Vamos, o nos lo perderemos! -noté en su voz una alegría inusitada dada la hora.
Salté por la ventana sin hacer ruido. Dan me cogió de la mano sin siquiera un saludo y echó a correr.
-Dan, tengo mucho sueño -le susurré, por temor a despertar a alguien-, ¡no corras!
-¿Prefieres que te lleve en brazos?
-Está bien, está bien -acepté, y me puse a su altura. La carrera y el frío me ayudaron a despejarme.
Entramos por la puerta de su casa y acto seguido unos alaridos me atacaron los tímpanos.
-¿Eso es...? -intenté decir, entre jadeos.
-Ven -me dijo serenamente, intentando recuperar también la respiración por el carrerón. Pude oírlo a través del estruendo.
Lo seguí. Me fijé en que el chico tenía una sonrisa de oreja a oreja, como la de un niño en la cena de Nochebuena, que se muere por abrir los regalos. Era la sonrisa de un pequeñajo que no hubiera conocido el dolor. Parecía que tuviera seis años con esa expresión inocente.
Me guio hasta una habitación amueblada sobriamente: el origen de los alaridos. En ella estaban Astrael y un veterinario. Dan y yo nos acercamos para ver nacer al último de los "nuevos escritores". Los otros cinco, mientras tanto, lloraban lo suficiente para hacer que me dolieran los oídos. Cuando el último cachorro hubo nacido, Astrael y el veterinario salieron de la habitación para hablar con menos ruido.
-Son preciosos -dije, agachándome con Dan a verlos. En realidad eran bolitas sonrosadas de piel, tan pequeñas que, si parpadeabas, las perdías de vista, pero ni Dan ni yo podíamos quitarles los ojos de encima. Menudas sonrisas de bobos teníamos.
-Ya ha pasado todo, Shelley -le dijo Dan en voz baja a la madre, mientras le acariciaba la cabeza. Ella se afanaba en limpiar a sus retoños.
De tanto mirar a los cachorros (que seguían aullando como para romper cristales), empezó a entrarme sueño de nuevo.
-Dan -lo llamé. Él giró la cabeza hacia mí-, muchas gracias... -no terminé la frase; los ojos se me cerraban.
-¿Por qué?
-Por traerme a ver esto. Me siento... afortunada -sonreí y apoyé la cabeza en los barrotes del corralito en que estaban Shelley y los cachorros, que aún montaban un escándalo de miedo. Pero yo tenía demasiado sueño para continuar despierta.
-Sabía que te gustaría -afirmó.
-Me ha encantado -confirmé, y cerré los ojos. Antes de quedarme completamente dormida, y haciendo un esfuerzo descomunal, abrí los ojos, me acerqué a Dan, le pasé los brazos alrededor del cuello y le di un beso en la mejilla. Lo vi sonreír con dulzura antes de volver a cerrar los ojos. Apoyé la cabeza en su hombro.
-Eh, Iris, ¡que te duermes! -Dan me agitó por un brazo, pero yo apenas lo noté. Me quedé durmiendo ahí mismo.

Cuando abrí los ojos no reconocí el techo. Parpadeé y giré la cabeza.
-¿Daniel? -susurré, extrañada.
Miré a mi alrededor. Estaba tumbada junto a él en una cama de matrimonio. Pensé que sería la habitación de sus padres, pero por la decoración, sin duda era la de Dan. Cuando me paraba a pensar en su situación económica, me sentía pobre en comparación.
Me quedé mirando al techo mientras trataba de despejarme y escuchando el silencio. El silencio.
-Dan, Dan -lo llamé, moviéndolo por un hombro.
Él se despertó, me vio y sonrió. Aquella sonrisa, que sin duda le salió involuntariamente, me derritió por dentro; pero volví a desechar el sentimiento: tenía otras cosas en qué pensar.
-¿Qué ocurre? -me preguntó, desperezándose.
-Bastantes cosas. Pero la primera es: ¿dónde están los cachorros? No los oigo.
El chico miró la hora en su reloj: las 5:30 de la madrugada.
-Hace un par de horas que se han callado. No me han dejado dormir hasta entonces.
-Perdona...
-No importa -bostezó-, prefiero charlar contigo.
Me miró, y mi irrevocable convicción de no tener una relación romántica con él se desmoronó de un plumazo. Casi ni me acordaba de eso teniéndolo cerca.
-¿Cómo he llegado hasta tu habitación?
-Te has dado cuenta -observó-. Te traje yo.
-Y aprovechaste para dormir a mi lado -le reproché.
-No sabía si tendría otra oportunidad -me respondió-. ¿Te fías de mí?
-Sí -asentí-, así que no preguntaré qué has hecho hasta que los cachorros se han callado.
-He sido respetuoso, mi señora -dijo, subiendo las manos-. Me he pasado el tiempo pensando. Y mirándote.
-¿Mirándome dormir? Debía de parecer un trol.
-Estabas muy mona. Como ahora. Te queda extrañamente bien el pelo revuelto.
Aparté la mirada con un suspiro de aburrimiento.
-Oh, vamos, lo digo de corazón. Esta vez sí.
-¿Eso quiere decir que las otras veces no sale del corazón?
-Todo lo demás lo pienso antes. En esta ocasión ha sido sin darme cuenta.
Sonreí. Me acomodé a su lado en la cama y empecé a juguetear con su pelo mientras paseaba la mirada por la habitación y escuchaba su respiración. Me descubrí deseando que aquel momento no acabara nunca. Aquella vez no pude rechazar el sentimiento, una extraña agitación en el pecho. Seguí pensando en las musarañas.
-Falta algo -solté de repente.
-¿Horas de sueño? -preguntó.
-No, es otra cosa. Un ruido. Uno que a veces pasa desapercibido.
-Mmmm... Yo solo oigo el delicioso silencio ahora que se han dormido los cachorros.
Me quedé un momento pensando.
-Los trenes.
-¿Trenes? ¿Vives cerca de un estación?
-No, de un paso de trenes de mercancías. Ese es el ruido que echo en falta. Siempre se oyen en la madrugada -suspiré-. No creo que pudiera vivir sin ese sonido.
-¿No es un ruido molesto?
-Qué va. Es... no sé cómo explicarlo. Evoca la infinidad del Universo y la lejanía de las estrellas -miré a Dan pensando que se reiría.
-¿Oyes trenes de mercancías o la lira de Apolo? -me dijo, con una sonrisa de incredulidad.
-Supongo que es una comparación muy profunda para algo tan sencillo.
Dan se encogió de hombros.
-¿Tienes hambre? -me preguntó.

Bajamos a la cocina a desayunar.
-¿Qué te apetece? ¿Melocotón, cereales, moras...?
-¡¿Moras?! -salté. Hacía tiempo que quería tomarlas de desayuno.
-Entendido -se puso a sacar cosas del frigorífico. Pensé que no podía dejarle hacer todo. Me había pasado la tarde en su piscina, dormido en su casa... No hacer nada ahora era ser maleducada. Me levanté, y le dije que yo me encargaba. Quería hacerlo por él, devolverle de alguna manera todos los momentos divertidos que me había dado.
-Como quieras -aceptó, un poco extrañado.
Astrael apareció también con los perros detrás (menos Shelley). Serví el desayuno para los tres, y el mayor de los hermanos, a sus perros.
-Deliciosas -me relamí, comiendo las moras.
-A tu salud -dijeron a la vez los hermanos, con la boca llena. En aquel momento me sentí más dichosa que nunca antes, no solo por ver a los dos chicos sin pelearse por una vez.

Una media hora más tarde, Dan y yo estábamos en la puerta de su casa, servidora dispuesta a marcharse.
-Oye, perdona por haberte llamado ayer tan de repente. Llevábamos dos días sin hablar... -se excusó.
-Ya te he dicho que me alegro. Aunque las cosas estaban un poco raras después de lo de la última vez...
-Hagamos como si no hubiera pasado nada, ¿vale? -¿Así íbamos a solucionarlo? ¡Pues vaya!
-Claro, ¿quién no es capaz de olvidarse en medio día de que se le han declarado? -dije, irónica.
-Tú misma has dicho que el ambiente estaba enrarecido.
-Sí, pero...
-Pues hagamos como si no hubiera ocurrido. Mira, te invito a una fiesta este martes -Qué habilidad para cambiar de tema.
-Dan, lo que me dijiste... No es algo que quiera evitar.
Me miró como un gato. Con una mirada despierta y perspicaz. Iba a decir algo más, pero no tenía valentía para contarle mi decisión, que cojeaba de todas las patas.
-Entonces, ¿seguimos con esa sensación incómoda entre los dos?
Negué con la cabeza.
-Quiero que sepas que me siento muy halagada. Pero tengo que pensar en lo que me dijiste. Solo me quedan unas semanas aquí, y no quiero... hacerte daño.
Dan me puso una mano en el hombro.
-Está bien -aceptó, conciliador-. Lo entiendo. Esperaré, entonces. Ahora vuelve a tu casa antes de que alguien te eche de menos -me sonrió, y me hizo dar la vuelta para que me fuera.
-¡Espera! ¿Y lo de la fiesta?

-Lo hablamos luego -me guiñó un ojo y por fin me soltó los hombros. Puse rumbo a la casa (por fin me sabía el camino) mientras me despedía de él con la mano.

ME GUSTA. TANTO. ESTE. CAPÍTULO. TANTO, TANTO, TANTO. Lo disfruto cada vez que lo leo, y espero que a vosotras os guste también.